El escenario de chimentos y casi frívolo que siempre representó el programa Intrusos, conducido por Jorge Rial en América, no invalida el rol que hoy tiene a favor del debate y la lucha feminista.

A partir de la polémica generada por una frase de Araceli González en un movil para este mismo programa (“yo no soy feminista; las respeto muchísimo, pero tengo un hijo varón precioso y un marido hermoso y respeto mucho a los hombres también”) se invitaron al ciclo diferentes referentes del movimiento.

El escenario hostil hacia las mujeres que alguna vez representó Intrusos  no invalida el rol que hoy tiene a favor del debate y la lucha feminista.

La primera en ir al programa fue Florencia Freijo, integrante de la web economíafeminita.com y politóloga especializada en geopolítica.

A ella le siguieron Malena Pichot, Julia Mengolini y la periodista especialista en género Luciana Peker. 

Además, hubo entrevistas a Florencia Peña, Dady Brieva, y Flor de la Ve en las que se indagó sobre la problemática. El actor, incluso, habló de la legalización del aborto y Rial propuso auspiciar un debate en televisión sobre el tema.

Amas de casa incluidas

Más allá del alto impacto que todos ellos tuvieron en las redes sociales, siendo tendencia en Twitter y en las búsquedas de Google, el debate en este espacio es alentador desde otra perspectiva, si se piensa en la audiencia.

Como indica la periodista y columnista Julieta Lucero, “a pesar de que el programa ha sido bastante negativo en cuestiones de género en algunos aspectos, es un espacio donde se genera un vínculo con muchas amas de casa, donde hay una audiencia con muchas mujeres mirando en la casa, un espacio que no es considerado como un espacio de trabajo pero que sí lo es”.

El debate en este espacio es alentador desde otra perspectiva, si se piensa desde el lado de una audiencia de mujeres amas de casa. 

Tal visibilidad excluye la representación de la mujer como objeto, le da a una audiencia de mujeres otras posibilidades de identificación con lo que “pasa” en Tv, y quizás, esparce estas problemáticas (como el derecho al aborto) hacia esferas de poder político, donde –también, y con urgencia- este tema debe ser tratado.